Leandro Gómez Guerrero

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UN LLAMADO A TODAS LAS CRIATURAS HERMANAS

Alejandro Denes

Curador

Conocí a Leandro Gómez Guerrero hace unos cuantos años en una presentación de una campaña de bien público de la Defensoría del Vecino de Montevideo para la promoción de Buenas Prácticas Vecinales, cuyo cometido era la resolución de conflictos entre vecinos, una de las preocupaciones de Fernando Rodríguez quien en aquel entonces oficiaba de “Ombudsman” de la ciudad. Leandro fue el responsable del diseño creativo y el desarrollo de la campaña y en la presentación que hizo junto al equipo de la Defensoría del Vecino  ante un grupo de empresarios y profesionales, pude apreciar como el publicista se movía extremadamente a gusto en las aguas de la promoción de bien público y la búsqueda del entendimiento entre las personas, la ciudad, sus seres vivos y espacios.

 

Años más tarde, ya en mi rol de función pública vinculada a las artes visuales, vuelvo a reencontrarme con Leandro quien llega al Museo Nacional de Artes Visuales con un planteo totalmente diferente: nos propone presentar en el auditorio del museo una obra de su autoría, una versión de la mediática pintura de Leonardo Da Vinci “Salvator Mundi”, con el fin de realizar una “subasta de donaciones” en beneficio de la Organización San Vicente “Obra Padre Cacho”.  Acompañamos su propuesta, el fin altruista que perseguía, y descubrimos al mismo tiempo a Leandro Gómez artista: su fino dominio del dibujo, el trabajo de color - en este caso empleando la técnica del pastel - y el riesgo de atreverse con una de las 20 obras conocidas de Leonardo. Más precisamente con la única que se encuentra en manos privadas y que ostenta el record de ser la obra de arte más cara que se haya vendido en la historia, alcanzando un valor de más de 450 millones de dólares en la casa de subastas Christie's en Nueva York, el 15 de noviembre de 2017. 

Este juego de apropiarse del valor simbólico de una obra que representa una imagen de Cristo como salvador del mundo - dando una bendición con su mano derecha y sosteniendo en su mano izquierda una esfera de roca cristalina que representa la esfera celeste tal cual se interpretaba a los cielos en el renacimiento, que fuera vendida en una subasta record por un valor casi obsceno - y rebautizarla con el nombre de “Il Povero Salvator Mundi” para ponerla en beneficio de una obra social con un profundo significado místico, pero también con un importantísimo anclaje en la protección de los más desvalidos y su desarrollo humano y social, nos presenta nuevamente a un Leandro Gómez Guerrero comprometido con su tiempo.

 

Este nuevo encuentro generó un vínculo que ambos supimos apreciar, pude conocer al hombre preocupado y sensibilizado por las difíciles realidades de nuestro mundo. Tomé conocimiento de su fe, inspirada por valores cristianos profundamente  humanos, su relación con el Padre Cacho, sacerdote que sin dudas le ha transmitido su determinación por la defensa de los desvalidos que tanto lo motiva y emociona; y también tuve la oportunidad de comenzar a conocer al artista en profundidad: su formación con el maestro Norman Bottrill, la admiración por los clásicos, su trabajo exquisito en el estudio de la figura humana, el tratamiento del claroscuro, y su interés en el mundo del arte y los artistas. La suma de estas inquietudes lo ha llevado a tomar una decisión valiente y arriesgada: dejar su actividad profesional en el mundo de la publicidad para enfrentarse al desafío del mundo del arte. Esta decisión que seguramente sorprendió a sus pares, clientes y colaboradores, es sin embargo totalmente coherente con sus convicciones, deseos y aspiraciones. Así fue como tomé contacto con esta serie de trabajos inspirados en las enseñanzas de San Francisco de Asís bajo el nombre de “AnimAngeles: Criaturas Hermanas”.

 

Esta muestra individual de Leandro Gómez Guerrero presenta en sociedad a un artista con una determinación estética muy definida: vivimos en un mundo donde la convivencia de los seres vivos que compartimos un mismo espacio conocido como biósfera se ve amenazada por el uso indiscriminado de los recursos naturales. 

 

Esto no es algo nuevo, diferentes autores han reaccionado a esta realidad no solo desde las ciencias naturales sino también desde la economía, las ciencias sociales y la diplomacia. En el año 1987 el Informe Brundtland, elaborado por una comisión encabezada por la ex Primer Ministra de Noruega, la doctora Gro Harlem Brundtland con el propósito de analizar y replantear las políticas de desarrollo económico global, reconociendo su alto costo medioambiental, introduce por primera vez el concepto de desarrollo sostenible. La agenda global post 2015, más precisamente en los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible son hoy, en ese sentido, una guía para los gobiernos, las personas y las organizaciones. Los artistas también han transmitido desde su obra a lo largo de la historia el llamado a la reflexión y a la acción en pos de un mundo donde quienes lo habitamos sepamos resguardar los recursos que nos han legado nuestros ancestros para quienes nos sucederán en futuro.

 

Esta preocupación que luce muy contemporánea, y lo es sin dudas, está de alguna manera referida en los escritos de San Francisco de Asís, el otro gran inspirador de esta muestra. Giovanni di Pietro Bernardone, santo italiano fundador de la orden Franciscana, es quien por su devoción cristiana y reconocimiento a los animales como criaturas de Dios ha sido abrazado como  patrono de los veterinarios  y de los profesionales relacionados con bosques y florestas (profesionales de la industria forestal, agentes y guardas forestales, y otros cuerpos similares) y, por extensión, de los movimientos ecologistas. San Francisco de Asís escribió en el año 1224 el Cántico de las Criaturas, como expresión de alabanza a todas las criaturas terrenales, así como a las fuerzas de la naturaleza. Esta obra es considerada como una de las primeras obras escritas en lengua italiana y, contrariamente a otros cánticos religiosos de la época, no se enfoca únicamente en Dios, la Virgen u otros santos, sino que le agradece al Creador por otras criaturas como el Hermano Fuego, la Hermana Agua, la Hermana Tierra y todas las criaturas del mundo. Mostraba así su creencia de que todo lo creado era obra divina y que todos los seres debían tratarse como “hermanos” y “hermanas”. 

 

Esta muestra que hoy presentamos recoge esta preocupación humana, inspirada en la fe, en las enseñanzas de San Francisco, en la lucha del Padre Cacho, y nos regala en forma de cuidados dibujos de “AnimAngeles”, un grito de advertencia para la protección del medio ambiente y la convivencia en este mundo terrenal.

 

En la obra “Hermano Pez”, nos invita a reflexionar sobre la situación de mares y océanos, esencia de la vida en la tierra, y en riesgo tanto por la contaminación como por la potencial amenaza a la civilización humana por el aumento de las masas acuáticas, fruto del calentamiento global y el deshielo.  

 

“Hermana Abeja” nos plantea otra reflexión, desde un ser que ya es alado por su naturaleza, lo eleva a una cualidad superior con el óvalo dorado, cual áurea santa, y su acción fundamental para todos los seres vivos: hacer que suceda uno de los mayores milagros de la vida, la polinización, hoy amenazada por el uso indiscriminado de agrotóxicos que amenazan la existencia de este necesario ser hermano.

 

“Hermano Oso Polar” nos presenta una imagen quizás reconocida en algún documental o fotografía de prensa de un gran oso famélico, imagen que podemos transportar a cualquier ciudad de nuestro planeta donde se viven las paradojas de opulencia y excesos, hambre y marginación, que Leandro retrata con especial detalle. Imagen que levanta la voz de los desvalidos por los que luchó Ruben Isidro Alonso, el Padre Cacho. 

 

Pero es en la obra  “La Piedad de las Hermanas Gaviotas” en que Leandro logra transmitir la esencia de su obra, la reflexión mística donde la muerte, el ave como emblema de fe y la pose que recuerda a la Pietá, conmueve por su expresión simbólica. 

 

Finalmente, con “Hermano Prójimo” transmite en forma más poética que desgarradora, el llamado a la acción para lograr un mundo y una convivencia más humana, sostenible y espiritual.